Cayó por pedazos Cayó por pedazos
Cayó por pedazos Desilusiones

Desilusiones
Hoy he vuelto al cruce de los barcos
Anclada en la cuerda demoniaca
Desde la afónica cueva de la vida
Anaconda desnuda en intento ominoso.
Quise recalcar a ciegas un anillo de sol
Presentido a la luz del penúltimo eclipse
Larga agonía de piraña- en cautiverio
Contorsionista aguda de necrófila farsa.
Halo del exilio naufragado en elipse
Entre alientos embalsamados aparece:
Triángulo de bermudas vertido que anula
Brújula circense en apocalíptico trapecio.
Garganta sedienta de alcohólicas miradas
Sepultó tierno oleaje en ascenso de anclas
Restos humanoides llueven a mi espalda
Mítica sirena de alas aceradas .
A ultramar aversiva disidente y odiada
Pesco deseos hundidos en cloacas
Vuelvo y no hay arrecifes en las voces
Las huellas de lo antiguo son borradas.
FRIDA (México)
Roberto Volta
Roberto Volta
Pintor argentino, nacido en Río Tercero, Córdoba, en 1946. Actualmente reside en Buenos Aires desde 1968. Ha participado en diversas exposiciones recibiendo a lo largo de su carrera importantes reconocimientos por sus trabajos. Su continua búsqueda plástica se basa en un exquisito diseño y un profundo conocimiento de la anatomía humana, encontrando a Volta en un constante desarrollo sobre su última Serie Onírica de Tango Argentino, por la cual es reconocido como un exponente referencial sobre la materia.

Romance tanguero 1
Oleo - 50 x 70 cm.

Rendez Vous
Oleo - 100 x 80 cm.
Dice de él, César Magrini: "...es un pintor con mayúscula y con todas las de la ley. quien lo dude, que examine, antes que los primeros planos de la composición - que son los que mas fácilmente suelen engolosinar - la manera en que ha trabajado los fondos, cómo sabe apresar los matices, las veladuras, los contraluces. y luego, el vigor de la línea, la fuerza del diseño, la vehemencia - sin desbordes - de la composición. Saludo con todo entusiasmo a este joven artista. Que haya muchos como él. Podremos decir, entonces y apaciguados en cuanto al futuro se refiere, que la pintura, la legítima, la grande, lejos de declinar, reverdece, y cada vez con mayor lozanía".
Roberto Volta, un artista excelentemente ecléctico. El dibujo, la pintura, la escultura, los murales cerámicos, ninguno de estos temas han escapado en su fervorosa búsqueda de lo auténtico. El artista posee la sencillez y honestidad de los grandes. Se siente comprometido con sus raíces: la ARGENTINA, y con AMERICA LATINA toda, prueba de ello son sus tempranas obras donde detectamos una fuerte inspiración en los maestros mejicanos tales como: OROZCO, SIQUEIROS y RIVERA. En toda su creación se hace presente el lirismo, la sensualidad y el esteticismo. Sus etapas son igualmente destacables y diferentes. Roberto Volta nos asombra a cada instante. Sus naturalezas muerta, y la serie de "Tango Onírico de Volta", son los trabajos más recientes, expresados con singular profesionalismo y vuelo poético. El dibujo merece un párrafo aparte; con predominio de la figura humana, es poseedor de un profundo conocimiento de la anatomía. Asimismo el poder de síntesis, es una constante en su obra. La paleta es sorprendente.
Elsa Etchegaray

"Cada obra de Roberto Volta es un mundo encerrado en sí mismo y que él pinta o dibuja de manera excepcional. Se planta frente a la obra como dando respuesta no solamente a su conocimiento plástico sino también a una especie de situación que él siente en ese momento, y que no le interesa que haya un línea plástica que se repita, porque cada obra tiene una propuesta y resolución diferente. Sus trabajos en la serie " VAN GOGH" son de una absoluta luminosidad que aconsejo apreciar."
Carlos Vico Lacosta
“La Noche es como un útero podrido, una venganza en contra de los inocentes, un paso en falso hacia una quimera asesina cuando los espíritus extienden las alas, y salen a la caza de los desprevenidos… Hay una suerte de sortilegio, una paradoja que ni los mismos dioses podrán nunca descifrar. Hay en la prostituta esa tristeza antigua que le orada la carne y le miente la sonrisa y le opaca los ojos con el maquillaje corrido de sueño y desesperanza.
Ya en el año 2008, edita sus dos obras más recientes: "Any", novela existencial que se desarrolla en su totalidad en Uruguay, y recientemente "La Pasión de Mae Adisa", donde comienza a encarar formalmente el tema de los cultos africanistas, junto con una serie de pinturas que tienen también que ver con el tema.
La Pasión de Mae Adisa
Sabido es que todas las religiones africanistas, heredadas de los esclavos negros traídos a América, han sufrido distorsiones y modificaciones a lo largo de la historia, y de acuerdo a cada país, se cultúa de diferentes modos a sus Dioses, detalle también que, con el devenir del tiempo y aún en la actualidad, se ha prestado para la farsa, el engaño, y el mal manejo por parte de muchos de sus “sacerdotes”.
La Pasión de Mâe Adisa trata sobre una Sacerdote de Ifá que intenta conservar intactos los valores más antiguos y profundos del culto, para así poder transmitirlo en su mayor pureza a todos sus hijos religiosos.
Encajado en una historia de ficción donde las miserias humanas y los instintos más bajos de algunos personajes se entremezclan con la búsqueda espiritual de otros, el culto a Ifá nos muestra a sus Òrìşà ( las fuerzas de la naturaleza transformadas en dioses) interactuando con los personajes, influenciando en sus decisiones, mostrando de algún modo también “su lado humano”.
Resulta, por otra parte, sumamente atractivo el Génesis Yoruba, (que se describe entre capítulo y capítulo) su mitología, la creación del mundo, y posteriormente la creación del hombre.
La Yalorisa (sacerdotisa) Cristiana Monserrat do Santos, adopta desde su juventud su nombre religioso Adisá, que en idioma Yoruba significa “alguien que nos enseña”; también bautiza a su única hija de sangre con el nombre de Nandy (la gran elefanta negra) y entre las dos intentarán resolver una encrucijada moral y ética a la que las circunstancias las somete. El amor, la violencia explícita, la fe, todo se mezcla en este trozo de vida que intenta dejar un mensaje de búsqueda honesta y, por qué no decirlo, de autocrítica donde no se esconden los desaciertos y miserias de los cultos africanos.
La Pasión de Mâe Adisa es, además, un intento de mostrar la parte pura de uno de los cultos para mí más interesantes que me haya tocado conocer, y que sorprende por su filosofía de vida, por su mitología y colorido…
de Carlos Vico Lacosta, escritor, dramaturgo, artista plástico, actor y director de teatro, nacido en Montevideo Uruguay, y radicado en Buenos Aires desde el año 1974
Esto se realizará en la SEA, SOCIEDAD DE ESCRITORAS Y ESCRITORES DE ARGENTINA, Bartolomé Mitre 2815, Capital federal, el día viernes 12 de diciembre a partir de las 20 hs.
La presentación de ANY, novela de temática existencial y mágica, estará a cargo de
Mario Caparra, escritor, editor y disertante chaqueño. Miembro fundador de los grupos Paria y Ananga Ranga Taller. Miembro de la S.E.A. Seccional Chaco. Publicó Poemas de Tractores (2002), Dios TV (2004) y Último Tango en Parir (2006). Por su labor poética obtuvo distinciones provinciales y nacionales, participó de foros y congresos y publicó textos en numerosas revistas y antologías.
LA PASIÓN DE MAE ADISA, novela que encara directamente la temática del tradicionalismo Yoruba y el culto a IFA, estará a cargo de LILIAN TAMARA OTAMENDI, escritora nacida en Buenos Aires, actualmente miembro del taller de experimentación literaria de Carlos Vico Lacosta.
Para amenizar las presentaciones, la música estará a cargo de:
En violonchelo y flauta traversa, RICARDO MUNICH, miembro original del grupo HUERQUE MAPU.
En guitarra, charango, percusión y voces, EMANUEL MUNICH
Guitarra, FERNANDO MONTANER
JOHANA MUNICH en percusión y coros
DAVID PÉREZ, percusión y voces
CARLOS VICO LACOSTA, guitarra y voces.
CONTENIDO DE ARLEQUIN Nº 9
ART & PLASTICAEmmanuel Cruz Muñoz
Una obra compleja técnicamente con un tratamiento unificado, con un estilo muy contemporáneo, la composición planteada con diversas perspectivas lo que indica un estudio, una planificación al plantear el tema, no hay elementos al azar sino que están basados en el conocimiento plástico. LEER
ART & PLASTICAMarco Ortolan
Su paleta se presenta dentro de una enorme policronía que intenta ser atmosférica con un lenguaje formal de una enorme elasticidad y dinamismo. La birome es otro de sus procedimientos característicos con composiciones similares a las de sus óleos.
LEER
Diego Segura Carmona le pinta a la muerte. Se hace de sus estigmas y llega incluso a balbucear el nombre.Quizás sea una parte demasiado vital para nosotros; a menudo nos enlazamos con ella y la paseamos bajo el brazo como si tal o cual cosa. LEER
ART & LITERATURA
Doris Lessing no muestra ningún tipo de ñoñería y, si bien trata a sus personajes con ternura y comprensión, los retrata en situaciones duras, ambiguas y, en muchas ocasiones, en verdaderos callejones sin salida. En la prosa de la autora parece deslizarse por momentos una especie de fuerza que aprehende a los personajes con el brío imparable de un poderoso torbellino del que no parece brotar ningún atisbo de esperanza. LEER
ART & LIBROS
La buena terrorista
Doris Lessing
Novela de 519 páginas, edición de 2007.
He aquí una de las mejores novelas de fines del siglo XX. The New York Times la parangonó con El agente confidencial de Conrad. Retrata una pequeña comunidad de pseudorrevolucionarios, interpretando una farsa en una casa tomada de Londres. Incluye buenos diálogos, potencia dramática y sondea con inteligencia los abismos de la psiquis, en especial la femenina. LEER
Presentación
Emmanuel Cruz Muñoz

Construcciones mentales
Carbón

Atisbo en el caos, serie laberinto
Carbón

Homenaje en el subterráneo de Saudek
Carbón
Emmanuel Cruz
Otras páginas:
http://www.arteenventa.com/artistas/emmanuelcruz
ART & PROSA

Ana
ART & POESIA

A Josué Sánchez cerrón
Insisto
Solo somos hombres
Gimiendo tras el silencio del alumbrado
Un fragmento boreal ahogado en el concreto infértil
Carnes solitarias con el síndrome de la lluvia
Flores mudas
Que desagarran nuestra alfombra rosada
Nuestro vientre aislado
Nuestro cráneo,
Nuestro cuerpo.
Insisto
Solo somos hombres…
Aves pendiendo del espacio
Devoradores de la transparencia
De un pecho mutilado por el llanto
Crucificados por un grito,
Inventados por el parto,
A la espera de la reproducción de los canes
Al rojo
Y sus manos desnudas en el glande
Al negro
Y su mente anatómica enterrado bajo el sueño.
Insisto
Solo somos hombres…
Una colección de manos marchitas
Un corte sangriento
Unos sexos muertos
Unos pichones castos
Perdidos bajo el lienzo del último viaje.
Insisto
Solo somos hombres…
Ninahuaman
ART & PROSA

Me encontró hecha mierda. Aunque quizá debería decir que apareció; no podía encontrarme porque mi estado era su propia existencia. Sólo que yo no había podido verla hasta el momento en que se asomó a mi campo de visión con su sonrisita burlona. Con ese placer despiadado que tantas veces admiré y odié.
-Ay, mi preciosa -me dijo, dulce y viperina-. ¿Qué ha pasado contigo? Mírate cómo estás...
-Aprendí a tener valor para llamarte -mascullé. Aún estaba masticando sangre y tejidos entre la saliva. Creo que había flotando un pedacito de diente-. Ya me has visto, márchate.
Su sonrisa se hizo más amplia. Se agachó a mi lado, acercándose a mis rodillas abrazadas. Tenía los nudillos arañados. Ella, sin embargo, seguía absolutamente pura en su perversión. Tan puta como siempre. Tan bella como siempre.
-No me voy a ninguna parte. Voy a quedarme aquí, contigo. Y voy a cuidarte y a mimarte tanto... preciosa, mi preciosa...
-De eso nada -le espeté, babeando la sangre que ya no podía contener-. Ya se acabó. No voy a seguirte el juego y a humillarme delante de ti otra vez. Ya no soy tu juguete. He crecido.
Se rió quedamente y se me erizó la piel bajo el sudor y la sangre. La muy zorra...
-Eso es lo que tú te crees, niña mala, niña mía. No puedes vivir sin mí.
-Vete a la mierda.
Todo fue un relámpago. Se me tiró encima con un sonido ronco, enseñando los dientes, y me clavó las uñas en un pezón. Grité.
-¿Qué te has creído, putita? -siseó, cerca de mi cara. Su aliento me ardía en los ojos-. ¿Que te vas a librar de mí sólo con tu voluntad?
Le escupí la sangre. Me aplastó contra el suelo y me clavó su puntiaguda rodilla en la boca del estómago, apretándome la mandíbula con una mano. Me pareció que sus uñas iban a traspasarme la mejilla de parte a parte. Se acercó a mi boca abierta, gruñendo como un perro, como si fuera a besarme, pero en el último momento retrocedió y me cruzó la cara. Dos veces. Me miró jadeando de rabia.
-Puta -susurré.
-¡Puta! -gritó, hundiéndome la rodilla con tanta virulencia que las babas sanguinolentas salpicaron mi cara y se me llenó la boca de bilis. No me dio tiempo a vomitar porque volvió a abofetearme y me arañó en los pechos, gritando de rabia. Alcé los brazos para golpearla, escupiéndole en medio de un torrente de blasfemias. Tardé un rato en darme cuenta de que algo no cuadraba. Me detuve.
Estaba llorando.
La empujé con asco, y me sorprendí al ver que su fuerza, que acababa de usar para violentarme, parecía haber desaparecido. Fruncí el ceño desconcertada.
-¿Qué coño te pasa?
Soltó una risita mientras las lágrimas trazaban regueros negros en su cutis. Se agarró con una mano trémula el brazo izquierdo, repentinamente lánguido, y se balanceó mirando al suelo.
-¿Por qué me odias?
La pregunta sonó como un tiro entre las dos. Al principio no tenía sentido. Luego...
-Tú me has hecho daño. Llevas años puteándome. ¿Qué esperas que...?
-¡Mírame a la cara!
Ni siquiera en un momento así habría dejado inconscientemente de obedecerla. Yo la había mirado así de cerca, más cerca, a los ojos, un millón de veces. Odiándola. Deseándola. Pero conocía ese rostro demasiado bien. Había algo que había olvidado.
Debajo de su piel de hielo, de sus ojos opalinos y de su sonrisa sardónica y monstruosa, de su belleza diabólica, se escondían del mundo unos rasgos vulgares. Vagué por la curva de sus cejas y el hueco de su mandíbula, y la arruga de su entrecejo. Y la verdad me inundó como si fuera hielo en el estómago.
-¡Soy tú! -exclamó, inclinándose hacia mí-. ¡Te hago daño porque tú me odias! ¡Te haces daño porque tú te odias! Y si me odias... yo...
Tragué saliva, ardiendo de vergüenza. Miré al charco de sangre que rodeaba mi cintura, donde me habían arrancado las piernas. Ya empezaba a coagular.
Todo cuanto odio.
Todo cuanto deseo.
Es lo mismo...
Ya había vuelto al comienzo.
Un sollozo se escapó de mi nariz. Me maldije interminablemente mientras, cruzando los brazos sobre el pecho, asía los hombros de mi vestido y tiraba hasta rasgarlo por el medio. Como mi corazón. Quedé expuesta, y dentro de mi cuerpo desnudo vibraba algo eléctrico, como el cielo blanco antes de una tormenta. Alcé mi mirada. Ella volvía a reír con crueldad, porque sabía lo que iba a pasar, las dos lo sabíamos. Sin embargo, yo no me atreví a sonreír.
Sonreír... asumir...
-A mí -murmuré.
Se clavó en mí con un rugido y yo grité, humillada, como siempre. Traté de no mirar, de alejarme de allí, para ceder al menos con dignidad, pero no pude sustraerme a sus sucios corcoveos rajándome con la mitad, encendiendo mi cuerpo sin él quererlo, cadenciosa, insoportable, placentera. ¿Sucios?
La miré sorprendida. Sus ojos blancos me contemplaron con un hieratismo que se desmentía a sí mismo, con una solemnidad que se teñía de dulzura en la caída de la cabeza y en el florecer de los labios. Su aliento me bajó por la garganta y un relámpago de ansia brotó de mi cuerpo mutilado.
-Yo soy tu anhelo de vivir -me susurró, hundiéndose hasta lo más profundo de mi piel-. Yo soy tu energía incontenible, la furia de tus apetitos, la delicia de tu odio. Si me temes, acabaré matándote. Si me amas..
.-...seré todo cuanto el mundo ha puesto en ti... -completé, sintiendo en mis deseos de ceñir su cintura que pronto volvería a caminar. Alcé las caderas y curvé mi cuerpo, atravesándome a Ella. Algo había cambiado. Sonreí.
Sonreír... asumir...
Abrí los brazos en cruz, y de mi garganta escapó una larga y salvaje carcajada.
E. de Belsan
Marco Ortolan
Mascaras Venecianas
La Muerte del Gondolero
Una Caricia en Venecia
La Vigilia de Dios en VeneciaSobre Marco Ortolan:
ART & PROSA
Voy a ser poetaEl silencio de la noche fue su aliado, prometiéndole descansos entre letra y letra y suspiros impronunciables con cierto sabor a agrio pero extrañamente dulces, como todo cuando acaba, dejando aún resquicios de su dulzor en la lengua, que recordaran permanentemente que ese algo existió, pero que ya se fue.
ART & POESIA
QuisieraQuisiera enturbiar los días
y que no notes el brillo,
entorpecer las risas
y derramar el vino.
Desmadejar la aurora,
desandar los caminos
que llegarán al cielo…
o al infinito.
Quisiera desanudar
tu garganta,
demoler los equilibrios,
llorar tus lágrimas
y tus suspiros.
Ahogar las alegrías,
que el ácido del veneno
las corrompa, las maldiga…
fortalecer los llantos,
acaparar la noche,
desgarrar a gritos
al tiempo insomne, inmune, incauto
que te aúlla en las entrañas.
Taparte con la oscuridad,
pregonar tus desvaríos,
acallar conciencias y verdades
y llorar,
llorarlo todo,
llorar a lágrima viva,
a lágrima muerta,
a lágrima ciega.
Quisiera que no haya luces
que los balcones abran su abismo,
que las palabras sean olvidos,
que el vómito, la hiel
que se te clava, las esperas,
se ahoguen ante ti,
se contradigan.
Quisiera un sufrir
para sufrirlo todo,
una partida sin marcha,
una salida sin mar.
Quisiera un suelo tenue
que no te pise,
un cielo bajo
que no le aleje,
un tiempo inerte
que no te nombre,
y que ni sol ni color,
ni niños ni flores,
que no exista el esplendor.
Quisiera un mundo aún más triste
para que no notaras el dolor.
Laura
ART & POESIA

No me dejes sola con el pánico de saber
que en el puerto se quebrará mi sombra ante el agua,
no me dejescon la verdad inmediata de la oscuridad del mar,
con las manos llenas de barcos hundidos
y pájaros que caen y naufragan
bajo el reflejo de mis ojos mustios.
No me dejes sola,
no me marchites el gesto,
no me destroces la calma,
no me dejes con la lluvia taladrándome los poros,
desgarrándome el aliento.
No me dejes en la orilla
maniatada, desnuda, desarmada,
no me rompas con la espada equivocada,
no me salves de tus fiebres, de tus muertes,
de tus horas transitadas a escondidas.
No me salves, no me dejes,
recórreme, asciende, suspira,
atosígame, franquéame, reniégame,
desboca mis latidos, anídame en tus vientos,
destruye mi evidencia suicida,
mis delitos grabados, mis apuntes desiertos.
No me dejes sola,
engreída y aparente,
viciada y abatida.
Márchate, huye, vete,
auséntate de mi, desaparece,
pero no me dejes sola ante mi nombre.
Cayendo y despojada no me dejes.
Laura























